IMM busca potenciar turismo y crear servicios en Isla de Flores

13-04-2018

 

La Intendencia de Montevideo pretende mejorar los paseos turísticos que se realizan a la Isla de Flores, y estima que para el año 2020 habrá opciones gastronómicas en un lugar que ya ofrece excursiones hace más de 15 años.

El director de Desarrollo Económico de la comuna, Óscar Curutchet, dijo a El País que se piensa sumar “servicios básicos” que permitan propuestas deportivas y mejor infraestructura para la isla.

El intendente de Montevideo, Daniel Martínez, realizó días atrás un paseo en barco y se le ocurrió sumar la transformación de la Isla de Flores a un “plan estratégico” de turismo que la comuna proyecta impulsar en otros puntos de la ciudad.

A Martínez le llamó la atención el tremendo deterioro de algunas edificaciones históricas de la isla que podrían llegar a restaurarse, dada su importancia histórica. Ahora la Intendencia tiene previsto realizar un análisis técnico para saber qué es lo más apropiado de cara a un proyecto turístico.

Según Curutchet, la comuna no cuenta con fondos para mejorar este lugar, por lo que ya se iniciaron conversaciones con articuladores privados interesados en las mejoras. En esta línea, está pensado reunirse con las cámaras de comercio y de gastronomía.

“Vamos a hacer un llamado a expresiones de interés en función de la información que logremos juntar, para conseguir la mejor propuesta posible”, comentó Curutchet.

Hasta la actualidad, los actores con los que ha hablado la comuna departamental han manifestado el “valor potencial” que puede llegar a tener este sitio para mejorar el turismo náutico en Montevideo.

Hoy ya existen empresas que realizan excursiones a la histórica isla ubicada al sudeste de Punta Carretas.

Pasado.
La Isla de Flores cuenta con una larga historia. Allí hubo un hotel de inmigrantes, en donde se cumplían cuarentenas obligatorias para no contagiar pestes a la población local.

La viruela, el cólera y la fiebre amarilla fueron algunas de las epidemias contra las cuales el Uruguay debió trazar programas de salud defensivos a mediados del siglo XIX. “La isla supo ser un leprosario. Era la forma de aislar a los leprosos en esos tiempos”, comentó Adrián Stagi, guía de una agencia que realiza tours a este lugar.

En 1881, la Junta Nacional de Sanidad declaró obligatoria la cuarentena, que podía ir desde una semana como mínimo, a 40 días. “Las embarcaciones paraban en la isla en donde los viajeros eran divididos en tres dramáticas categorías: sanos, enfermos y muertos”, según cuenta Juan Varese en Historias y leyendas de la Isla de Flores.

En 1888 se inauguró el Departamento de Desinfección, y en 1896 fueron construidas oficinas para el correo y el telégrafo, y se comenzó a hacer una terraza frente a la entrada del lazareto para “aumentar la diversión y el esparcimiento”.

Un año después comenzaron las primeras visitas de familiares de los enfermos y excursionistas aficionados a la pesca.

En 1904 se usó por primera vez como prisión política y en 1910 llegó a haber allí 82 nacionalistas detenidos. Tras el golpe de Estado de Gabriel Terra en 1933, la isla volvió a servir para recluir presos políticos, algo que se reiteró en 1968.

La última cuarentena en el lazareto, debida a una epidemia de viruela, se cumplió en la misma época, en el 34, un año antes de que cesara funciones ese recinto, tras 66 años de actividad ininterrumpida.

Sin embargo, recién en 1961 fue que el Ministerio de Salud Pública retiró sus instalaciones del lazareto. El material aprovechable se trasladó a la Colonia Etchepare de Montevideo.

Circuitos y “cenas románticas”
Existen en la actualidad agencias que arman paseos a la isla. Una de ellas es Ecotours, que realiza circuitos guiados desde 2008. La lancha, con capacidad para 16 personas, zarpa desde el Puerto del Buceo y realiza la travesía de 21 kilómetros en una hora.

Los costos rondan los 1.500 pesos, ida y vuelta. Una de las empresas piensa continuarlos hasta mayo.

Algunas agencias ofrecen un paseo guiado por la historia del lugar y otras dejan que los turistas disfruten libremente de la isla. También han desarrollado actividades para embajadas. “Algunas veces hemos ofrecido cenas románticas. Hay muchas ideas que se pueden hacer. Ya hay muchas que se hacen”, indicó Sandra Fornelli, directora de Lancha Troyano, empresa propietaria de la embarcación.

Adrián Stagi, director de Ecotours, se mostró a favor de mejorar el turismo en esta isla, pero que se haga de manera “controlada”.

En noviembre de 2006, el presidente Tabaré Vázquez declaró a la Isla de Flores como área protegida. Para realizar estas excursiones, las empresas deben pedir permisos a la Dirección Nacional de Medio Ambiente y a la Armada Nacional.

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