De recorrida por GALÁPAGOS

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Dicen que viajar lo vuelve a uno más sabio, visitar lugares remotos y paradisíacos enriquecen el alma y fortalecen el espíritu. Visitar esta isla, perteneciente al archipiélago de las Galápagos, te lleva a entender el proceso de evolución y el origen de la vida. Te lleva a reconocer y querer profundizar los estudios llevados a cabo durante más de 100 años por expertos obsesionados por las bellezas que la madre naturaleza otorgó a estas islas, y a entender porque los navegantes del siglo Vilas llamaban islas encantadas, extasiados ante su exotismo, temerosos a su vez ante la presencia de esa fauna no convencional que las poblaban y que aparecían ante sus ojos como obras del demonio.

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Es la isla más oriental y su nombre proviene del patrón de los marinos. Su superficie agreste es de 550 kilómetros cuadrados y su punto más alto es de solo 730 metros. Su capital, Puerto Vaquerizo Moreno, cálida y apacible, descansa junto a una bahía de prístinas y cristalinas aguas, donde la fauna convive con la población, amable y trabajadora, no quedando muy en claro si invade sus dominios, o son los seres humanos quienes hacen lo propio. Indiferentes los unos a los otros debido a los años de convivencia, agregan al paisaje un mensaje de paz que no se encuentra en otros lugares del planeta. Es realmente un enorme laboratorio de vida natural donde cada especie animal o vegetal, ha debido luchar para sobrevivir a un medio agreste, teniendo que sufrir modificaciones en su genética para afrontarlo y poder reproducirse.

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Empeñados en lograr mantener el delicado ecosistema que tiene la isla, los habitantes tratan de proteger al máximo esa fuente de recursos, acompasándolo con el constante fluir de turistas, tratando de mantener un armonioso equilibrio donde el resultado final sea la total conservación de las diferentes especies que pueblan la zona. El turista ávido de experiencias nuevas, busca escapar al bullicio de las grandes ciudades y aventurarse en ese pequeño planeta inmerso a su vez en el planeta tierra que son las Islas Galápagos, encontrándose con un pueblo educado, amable y cariñoso que lo hace sentir como en su casa. Y es ahí donde comienza a percibir la dulzura de esa gente, que no escatima un saludo cordial de “buen día”, “buenas tardes”, algo a lo que muchos no están acostumbrados

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Para complementar esto, les ofrecen cómodos y confortables alojamientos, desde hostales para mochileros, hasta modernos hoteles, tales como los pertenecientes a la cadena de los Paraíso Insular 1 y 2, a tan solo doscientos metros del malecón del centro. Para que no quede nada librado al azar, una serie de emprendimientos, tales como Islanders (www, islanders Galápagos.com) traslada al turista en moderno yate a los íconos marítimos de la zona, siendo asistidos por buzos profesionales para las inmersiones proveyéndolos además de los equipos correspondientes. Seriedad, profesionalidad en una empresa familiar que hace y propende al turismo zonal con total dedicación y apasionamiento.

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Distintos puntos de interés pueden ser visitados, tales como la Isla la Española, el Centro de Interpretación, la bahía Blanca Rosa, la Isla de Lobos, la Ciudad El Progreso, el león dormido, la Laguna El junco, la Galapaguera semi natural, y el Puerto Chino, lo cual le proporciona al visitante de una nutrida y variada agenda.

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Es una isla bella, agreste, soñada, con una población comprometida con la conservación de su ecosistema, que a su vez trata de concientizar al visitante con su slogan “no lleve nada, deje solo sus huellas”.